El Despertar

Cuelgo la chaqueta,
creo que he perdido demasiado el tiempo.
Causa de esas penas,
que hacen que prefiera el frío que estar muerto.

Vuelvo a ser quien era;
aquel golfo condenado a morir ebrio.
Fiel independencia
de un futuro encadenado a enredar versos.

No sé vivir sin preguntar
por qué he de seguir el rumbo de este corazón
si en lugar de hallar la estima recibo apatía.
Y me encierro, me emperro en comerme el mundo
aunque el día sea gris, y la lluvia agüe el cubata
en que enveneno tu recuerdo.

Llevo de equipaje
sólo la guitarra, un boli y sed de viento.
Como compañera
llevo la amistad de quienes crean recuerdos.

¡Y estoy hasta los huevos
de que tenga que amoldarme a tus criterios!.
Soy un loco sin remedio:
no hallarás la hipocresía entre mis textos.

No sé vivir sin preguntar
por qué he de seguir el rumbo de este corazón
si en lugar de hallar la estima recibo apatía.
Y me encierro, me emperro en comerme el mundo
aunque el día sea gris, y la lluvia agüe el cubata
en que enveneno tu recuerdo.

La acritud no espera,
se ha ensañado en mis cenizas y me corrompe.
Nula es la cautela;
lo poco que ‘quea' de mí no lo conoces.

Lo que fue tristeza
se ha prostituído y hoy es alegría.
Lanza esa moneda;
salga cara o cruz quien pierde es quien la tira.

No sé vivir sin preguntar
por qué he de seguir el rumbo de este corazón
si en lugar de hallar la estima recibo apatía.
Y me encierro, me emperro en comerme el mundo
aunque el día sea gris, y la lluvia agüe el cubata
en que enveneno tu recuerdo.

Puedo vivir sin renunciar
a esas cuatro tonterías que me hacen soñar
y olvidar que no eres mía que tan sólo eres del viento
que me hechiza vagabundo y contamina
al ser que habitaba otro tiempo
en la ancha jaula del destierro.

 

Juan Blanco Arellano

 

Amargo trago

Siento el frío de esta noche El calor no logro encontrar Pequeños sorbos

van nublándome Puedes tú mi eterna noche encender Tu sonrisa mi alma

ilumina Tu mirada la llama que la hace arder Déjame ser el viento que va

A tu piel acariciar a sentir tu calor Déjame a tu lado despertar

Y sin secretos olvidar Que un día fuimos dos desconocidos Dijiste el tiempo

es la esencia de la vida Dime si a tu lado el mío he de perder Anhelo ser el

blanco preferido De la diana en la cual tu mirada pueda escoger

Déjame ser el viento que va A tu piel acariciar a sentir tu calor

Déjame a tu lado despertar Y sin secretos olvidar Que un día fuimos dos

desconocidos Déjame a tu lado despertar Sálvame de este amargo trago

Para poder junto a ti calmar mi sed

 

Rubén González Palma