FÚTBOL
El fútbol es un gran deporte, un juego, una guerra pacífica en la que por cierto cada vez son más frecuentes las hospitalizaciones, altercados, agresiones, suspensiones... Yo voy al fútbol, pero me gustaría que la gente cantáramos más, en vez de quejarnos tanto.
Hay mucho conflicto por resolver, muchas carencias de convivencia, mucha violencia social camuflada por la publicidad, mucha indefensión de tanta gente, y todo eso lo llevamos al campo y sale en forma de espuma por la boca. Al final estamos en el terreno que al poder le conviene: miedo en el cuerpo, así somos todos más manejables.
POR ENTRENAR AL MADRID

Corren ríos de tinta detrás de la pelota, tres millones de ases y de marcas, miles de horas de charla en todas las cadenas, de periodistas ganándose la vida.. pero todavia no han explicado porqué el Real Madrid no pudo ganarle al Zaragoza la final de Copa cuatro días después del 11-M ¿Puede un país permitirse tantas lagunas?

Cincuenta años después de haber nacido, vas al campo con tu familia, tus amigos, con tu gente, el partido promete, hace sol y es día de fiesta, pero no tienes derecho a tomarte una cerveza. Y gritas ¡árbitro, cabrón!

Suena el himno del equipo rival y compatriotas tuyos abuchean, viejos resabios contra la libertad, la fraternidad…, y al día siguiente la prensa “deportiva” no quiere saber nada, sólo hablar de la pelota, falló la táctica, que si el medio centro, que si por las bandas, y te das cuenta de que así España nunca va a ganar.

Si no es Luis Aragonés, si no es la novia de Raul, es la productividad: el fútbol mueve mucho dinero para la poca calidad que fabrica, el ladrillo mueve mucho dinero para lo malas que son las casas.

Cuando oyes a Pepu, a Gasol, y ves que hablan bien, construyen frases subordinadas, que son hasta capaces de expresar sus emociones, cuando ves que el basket no monopoliza la información de esa manera, comprendes porqué ahí sí, ahí sí se puede ganar.

Lo dejaste todo / la isla de tus sueños, / tus amigos/ la familia, tanta gente / que te ha querido / los colores de la tarde, / los pasteles y tu vino/ todo lo dejaste / Por entrenar al Madrid

Tú eras diferente, tú querías / sentir el abismo / no podías conformarte / con tener lo que has tenido / tu apuesta era insaciable / hasta quemar el camino / todo lo abandonaste / Por entrenar al Madrid

Dejaste tu ambiente, /la gente que sabía / lo que te gustaba, / el trabajito bien hecho / poquito a poco / no te bastaba / el libro de la Historia / con letras grandes / ya te esperaba / hay que entrenar al Madrid

Y ahora te encuentro / comiendo solo / un domingo una paella en el aeropuerto / el móvil en la oreja / hablando con nadie, / para que nadie se dé cuenta de que estás solo / que estás perdido después de todo lo que tú has sido / no tienes nadie con quien hablar

Se quedaron todos / tus vecinos tristes, sin respuesta / no podían comprender / porqué abandonaste en medio de la cuesta / la sonrisa ancha, ese gesto amable, / la mirada fresca / Por entrenar al Madrid

Y ahora te encuentro / comiendo solo /Un domingo, una paella, en el aeropuerto…

Los equipos de fútbol ya no pertenecen a los socios, cualquier dinero global puede comprar tus colores, ¿quién va a detener el brazo que lanza la botella? ¿el fiscal antiterrorista? ¿Quién les va a decir a los chavales que respeten? ¿Los dueños de todo, que no respetan nada ni a nadie?

Hay que ver, en el país que nunca gana nada, hasta los cantantes saben de fútbol.